Entradas populares

Miles de Soles para un Pais espléndido



One could not count the Moons that shimmer on her roofs.
And the Thousand Splendid Suns that hide behind their walls.

La primera vez que vi esta novela creo recordar que fue en Chiang Mai, en nuestra escapada viajera asiática de 2010-2011. O a lo mejor no y fue en cualquiera de las cientos de librerías de Thamel, en Katmandú, donde abundan los libros de segunda mano que van pasando de mochilero en mochilero. No lo sé. El caso es que por aquel entonces Kabul me parecía un lugar que apenas podía situar en un mapa y Afganistán poco menos que el centro mundial de la guerra, el desastre y el caos. A eso había que añadir un escritor de nombre impronunciable, por lo que la suma de todo hizo que esta novela no acabara de convencerme para dar el paso y ni la más bonita de las portadas (que lo era) hiciera decidirme por explorarla. Con el tiempo, quien sabe por qué, este país y este escritor se me volvieron a cruzar en el camino. Quizá casualidad, quizá no tanto, Khaled Hosseini y Afganistán se me presentaban en aquel momento para descubrirme un país y una gente ante la que ya nunca más volveré a ser indiferente.

El Palacio de Cristal Birmano

Recientemente me ha venido a la memoria el recuerdo de un país que he visitado dos veces. Una en persona durante algo más de 3 semanas, allá por 2011. Birmania, ahora llamada Myanmar, es un país del subcontinente indio, antigua colonia británica, un país rico en cultura y contrastes, con ciudades antiguas, palacios, montañas, llanuras, un cielo siempre azul y con  cientos de etnias desperdigadas por todo su territorio. ¿Cómo puedes conocer un país en 21 días? Ni en 21 vidas diría. Pero aun así, el sabor que nos dejó este país fue extraordinario. Paisajes de cuento, ríos de leyenda, gente amable y esa inocencia de quien acaba de abrirse al mundo y aun te recibe con los brazos abiertos, sonriente, risueño, sencillo.

Otras Montañas, otros Viajes


Aquí estoy, vuelvo a escribir. Me parece mentira hasta a mí mismo. Han pasado 7 largos meses desde mi última publicación. Más de 6 desde mi regreso a España. Un Blog que he tenido abandonado y que en cierto modo había dado por finalizado, un final de viaje, un hasta aquí hemos llegado amigos, no oficial pero evidente. Un fin de una etapa, convulsa, viajera, enriquecedora, inspiradora, de idas y venidas, con sus puertas traseras también, con proyectos de vida hechos y rehechos, pensados y cambiados, cocinados, recalentados y alguno chamuscado. Después de tantas vueltas, necesitaba un parón, una obligada interiorización, un reset a la máquina, pensar de dónde vengo para saber hacia dónde quiero ir, dónde queremos estar.

Koh Lipe, joya del Andamán

Para cuando las palabras no llegan, se encallan o mueren antes de nacer, para estos momentos, nos quedan las imágenes.

Uno de mis últimos lugares de Tailandia, Koh Lipe, en el Mar del Andamán.

Luz, agua, colores, Sol, Naturaleza, playas, paz, miradas infinitas en un Mar que nunca se acaba, que siempre está ahí, vivo, tranquilo, azul, verde y esmeralda. No importan los miles de tsunamis hayan venido o que puedan venir, siempre permanece.

El Mar del Andamán y el Parque Nacional de Tarutao, uno de esos últimos paraísos en la Tierra.



Un día para odiar Tailandia (y muchos otros para amarla)

A veces sucede, ¿cómo evitarlo? A pesar de que puedas pensar que Tailandia es un paraíso en la Tierra (que en cierta forma lo es), que la gente es de lo más amable (que también) y que pienses que eres afortunado porque el destino, eso que sirve de excusa para camuflar nuestras decisiones que determinan nuestra vida, te ha permitido vivir una vida diferente, te ha concedido el privilegio de conocer otra cultura, y muchas más cosas chachi-pirulis, pues bien, sí, a pesar de eso, hay días en que te levantas torcido, todo se te pone de cruz y maldices tu existencia por vivir en Asia, lugar de contradicciones, de situaciones extrañas, bizarras, pintorescas, surrealistas, estresantes, cargantes, frustrantes o todas ellas a la vez.

Ban Rak Thai y Pang Ung, fuera del circuito más turístico

Tailandia es un país muy turístico. Más de 23 millones de personas lo visitan anualmente, y muchas personas y comunidades enteras viven enteramente de este sector. Tanto que es complicado encontrar zonas en las que no haya siempre, a lo largo de todo el año, turistas y viajeros visitándola. Aunque si se busca, con tiempo y dedicación, siempre es posible encontrar muchos de estos lugares que las guías apenas mencionan de pasada y que se quedan, por suerte, un poco lejos del circuito más trillado. Ojo, no quiere decir esto que si vamos allí no vayamos a encontrar a nadie, pero si que es verdad que no nos vamos a encontrar hordas de turistas en busca de "foto-foto".

Nam Phiang Din, a orillas del río Pai. Nam Phiang Din: on the banks of Pai River

Saliendo de Mae Hong Son en dirección sur, hay una pequeña carretera que se adentra en las orillas del río Pai. La carretera es solitaria y se encuentra en buen estado, es un agradable viaje de unos 15 km en los que no ves a nadie y donde te ronda todo el rato la incertidumbre de saber dónde terminará toda esta aventura. 

In the surroundings of Mae Hong Son, there's a small southbound road that enters the bank of Pai River. The road is in good conditions and you can feel the solitude of driving across the valley with a bit of uncertainty as is not easy to find anybody while driving. Sometimes I wondered if the road really was bounded anywhere...

Asia, los Ríos de la Vida (I)

Hay algo mágico en los ríos. Ellos fluyen, como la vida, como el tiempo, sin importar nada ni nadie. Hay un dicho Budista que es muy común encontrárselo en cualquier monasterio o templo: “Time and tide wait for no man”, algo así como que el tiempo y la marea no esperan a nadie. Y cierto es. Así lo puedo comprobar cada vez que me detengo ante un rio de Asia, como ante cualquier otro, pero no me digáis por qué, los ríos de esta parte del mundo ejercen un efecto diferente, casi místico sobre mí. Por pequeños o grandes que sean, vengan del Himalaya o nazcan en cadenas montañosas más modestas, hay mucho de magia en estos ríos, mucho de misterio, mucho de vida...