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Horas Danau Toba (I)

Jeloouuuu, jaur ar yuu misterrrr? Guer yu goin? Guats yor neim? Jau lon yu jierr Indonisissia??
 

(Para los que el inglés lo dominan si es bajito y se deja: Hola señor, como esta señor? a dónde va? Cuál es su/tu nombre? Cuánto tiempo lleva en Indonesia?)

Cada mañana, mediodía, tarde o noche, estos son extractos de los diálogos que los lugareños de Toba nos dedican a los extranjeros. Una y otra vez, mayores o pequeños, hombres o mujeres nos saludan con este marcado acento indonesio al hablarnos su ingles chapurreado. Al pasar por la calle, desde una ventana o balcón, al pasar de una moto, o un autobús lleno de gente, en un bar... A veces hasta por inercia, es ver un guiri y parece que a algunos automáticamente se les ponga en "on" el modo "hello misssterrrr". Otras veces, la mayoría, lo hacen con la sonrisa y la inocencia de quien solo espera a cambio otro saludo amable o la devolución del gesto con otra sonrisa. Así de simple. ¿Para qué vamos a estar mal pudiendo estar bien? ¿Por qué enfadarse si puedo estar contento? ¿Por qué poner mala cara cuando puedo sonreír? Pues así son las cosas. Esta gente de pasado dramático y futuro más que oscuro, ve pasar la vida saludando desde el balcón, comiendo a todas horas sin preocuparse, rezando cuando toca y cantando casi siempre. Esta es la filosofía que gastan por aquí, casi casi igualito que por allí. ¿Verdad que no?? ¡Pues no!


El Danau (lago) Toba dicen que siempre fue una meca de los mochileros del SEA. La gente venía por aquí para unos días y se quedaban meses, algunos hasta años, metidos en cualquier guesthouse de mala muerte, compartiendo dormitorios, fumándose hasta los arbustos del camino o pasando los días entre ensoñaciones mientras sorbían smoothies (batidos) de “magic mushrooms” (esto no necesita traducción, ¿o si?)

Sipiso piso falls
Al salir de Parapat, embarcadero hacia Samosir
Desde mi balcón esta era la vista nada más levantarme
Así da gusto madrugar...
El buen rollo se demuestra: Messi y Cristiano son amigos
El interior de mi chamizo
Museo de los Karo Batak


Pero parece ser que algo está cambiando y en los últimos tiempos la gente ya no viene en plan “me-quedo-a-vivir-en-este-paraiso-que-es-barato-la-gente-es-amable-y-me-lo-paso-bien”. El gobierno indonesio redujo hace mucho los visados normales a 30 días o 2 meses como mucho y los jipiosos barbudos con mochila y cachimba van poco a poco siendo reemplazados por hordas de chinos con ganas de ver verde, agua y naturaleza a un precio módico. Como las células malignas que todo lo invaden, estas hordas también hacen acto de presencia en los lugares y rincones más apartados del mundo. ¿Habrá algún lugar todavía no explotado, no descubierto, lejos del ruido y escondido de estas multitudes caninas con ganas de devorar todo aquello que ven para luego tirar los restos a la basura y perseguir su siguiente objetivo? Cada vez me cuesta más pensar que así será, que todavía queda algún Shangri La por descubrir y que es tan solo cuestión de tiempo que llegue el momento en que lo encuentre. Mientras tanto, solo queda apechugar y tratar de esconderse lo máximo posible cuando tengas la mala suerte de que te toque algún puente, alguna fiesta, algún ramadán o algún dia nacional y entonces las multitudes salgan a la calle en busca de presas fáciles con las que saciar su apetito cada vez más voraz…

Y dentro de este lago enorme, de azul y verde mires por donde mires, hay una isla que al final es península llamada Samosir y como si de un cuadro dentro del cuadro se tratara, o de un sistema de muñecas rusas, dentro de esta península hay otra peninsulita aún más pequeña y que sale al mar (ups, lago perdón) y que para más inri se llama Tuk-Tuk, si si, como esos pequeños y endiablados tres ruedas que recorren todo Asia llevando de aquí para allá lugareños, turistas, maletas, sacos de arroz o lo que haga falta, y echando humo y ruidos por cada esquina, ruuumm, rummmm, tuukk, tuuuk. Así es Toba, con todas estas particularidades y rarezas, no podía ser un lugar que dejara indiferente a nadie.

Iglesias o campanarios por cada rincón


Curioso puesto de gasolina en medio de la carretera
Elementos funerarios
Un alto en el camino a contemplar tanta belleza
Inmensidad!
El inicio del via Crucis
Pasé 7 días en Toba, alguno de ellos descansando y sumergiéndome en esa atmosfera somnolienta que solo pueden dar lugares donde la vida transcurre tranquila, sin apenas sobresaltos, gobernada por el salir y la puesta de Sol, por los monótonos ir y venir de las barcas cruzando un lago del que apenas pueden divisarse las fronteras. Otros fueron días un poco más agitados,  con algunas excursiones en moto para recorrer la isla al completo y dejarme engatusar por una cultura extraña y milenaria, donde rituales paganos se han mezclado a lo largo de la historia con cientos de influencias extranjeras: animismo primero, cristianismo después, y más tarde aún, el ismo más reciente del colonialismo, en este caso holandés. Todo ello ha configurado un pupurri social y cultural que no te deja indiferente, en el que puedes indistintamente cruzarte con una niña oriental que tiene por nombre Cristina, escuchar a algunos locales hablando “Dutch” y ver cientos de iglesias desperdigadas por la isla y culminadas por un vía crucis de 15 paradas… ¿No querías eclecticismo? Pues aquí lo tenías, donde menos te lo esperas en una enorme isla perdida en medio del océano indico llamada Sumatra.

Parada del Via
Y el final apoteósico...
Buena panorámica, con el lago al fondo
Mi casaaaa
Toda para mi!
Todita...
Enterita!

2 comentarios:

  1. Me encanta esta entrada Iñaki, es genial me encanta el relato y las fotografías, no conozco la zona pero promete. Se tendrá en cuenta. Un abrazo de Eva y mío.

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  2. Muchas gracias Julián, la verdad es que tus comentarios siempre desprenden esa buena onda a la que ya estamos acostumbrados los que disfrutamos de este ritmo de vida tan diferente por aquí y me sirven para continuar con mis relatos y motivarme a seguir adelante, lo cual no siempre es fácil

    Un gran abrazo y besos para Eva, cuidaros, espero el verano que viene veros por aquí, o quien sabe si antes...!

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