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Berastagi, los Karo Batak, volcanes y observaciones auto reflejas (II)

Gunung Synabung (2490m)

El segundo volcán es el que aquí dejan a los "pros". El día del Sibayak había visto al guía que trabajaba con la guesthouse donde me alojaba, como llevaba a dos familias de suizos al volcán y me dije a mi mismo que si aquel chavalín era el que tenía que sacarme las castañas del fuego en una montaña más compleja como el Synabung, iba listo. Un tipo chaparro y de aprox 1,50m, zapatillas de goma con tacos y bermudas de Rambo no es la imagen que me viene a la cabeza al pensar en un guía de montaña. Poco sabia en ese momento que al cabo de dos días, me daría de nuevo de bruces contra mis propios prejuicios cuando la cosa va de "quien es quien" en la montaña. 
Tenía pensado ir solo, peto al final decidí contratar al guía porque la noche de antes coincidí con una pareja de Bilbao en la guesthouse. Si, si, en Sumatra, en este rincón ignorado y perdido del planeta, van y tienen que venir dos de Bilbao a subir la misma montaña que yo justo en el mismo día del mismo año. Así que después de hacer unas buenas migas, no me iba a poder negar a ir los tres juntos aunque fueses contratando los servicios de un guía. Ya sabemos que yo nunca sería el perfil de cliente para mi mismo...

Pues bien, que puede haber en el mundo que tres de Bilbao no puedan hacer? La pregunta se responde ella sola. Un volcán, el Gunung Synabung, 2.500m de altura, 1.100 m de desnivel en ascenso en tan solo 5km de subida sin tregua, empinadísima, con barro por encima de los tobillos, sanguijuelas saltando de rama en rama, jungla abierta por el guía a golpe de machete, barro, roca resbaladiza, lluvia, viento, frio, humedad, dije barro? Creo que podríamos haber rodado alguna escena de Apocalipsy Now a la bilbaína. Si a esto le sumas que has de ir con ojo de no pisar alguna serpiente escondida bajo el barro, y el olor del azufre a medida que subes, dan ganas de darse media vuelta. Además, a todo esto, no olvidemos que estamos en un volcán, que ha estado dormido durante 400 años hasta que se despertó en 2010 con varias erupciones de ceniza y lava. Y ya para rematar la jugada, el chaval del cyber del otro día me dijo que había oído por la radio que se esperaba otra erupción en breve. Es entonces cuando se explica que tres de Bilbao que estamos allí a lo Indiana Jones, nos pongamos el mono de trabajo, nos arremanguemos, comencemos a subir sin pausa y que el guía acabe diciéndonos que vamos muy muy "quickly". Guía que por cierto ole por él. El chaval se subió sin desayunar. Nada más empezar, así sin calentar ni nada ya nos hizo sacar los higadillos (nosotros somos mas tipo diesel). Se comió un bollito de pan del tamaño de media palma de la mano en todo el día y apenas bebió algo de agua. Fue con las mismas sandalias de goma que le vi el primer día y se sacaba las sanguijuelas de debajo de los calcetines a golpe de dedo. Ni se cayó ni resbalo, ni siquiera un pequeño amago en todo el día. Y al final, una vez abajo, con la típica broma de por cuanto volveríamos a subir ahí arriba, entre nosotros decimos que ni por 1.000€ de lo cansados que estábamos y el decía que por 100 dólares mas los bocatas que nos sobraran, el subía allí arriba otra vez. Que fenómeno! Al final acabo diciéndonos que nosotros "very very fast, very good at mountain" que normalmente se tardan de 9 a 10h en subir y bajar y nosotros lo habíamos hecho en poco más de 6... Creo que podemos darle el carnet de bilbaíno, que se lo mereció el chaval!

Con todo en el volcán no vimos un carajo, niebla continua durante todo el día hasta que se fue quitando casi del todo. Cuando? Pues si, efectivamente cuando ya estábamos abajo e íbamos de vuelta. Y es que esto siempre pasa, lo mismo da un volcán en medio de  Sumatra que a la vuelta de la esquina en el Pagasarri. La montaña poco sabe de nacionalidades y muchas veces se comporta así de caprichosa e imprevisible…

Se terminaba mi visita por Berastagi y los volcanes con un buen sabor de boca y la sensación de satisfacción que da el haber hecho algo serio en montaña por fin después de tantos meses, y eso que iba sin muchas pretensiones. Estas veces suelen ser las mejores. Mi siguiente destino era el mítico Lago Toba, el lago más grande del todo el Sudeste Asiático, que en sus tiempos fue lugar de culto para la ruta mochilera asiática, pero que hoy ha pasado un poco al olvido, por suerte. Aunque poco me esperaba yo que esta vez en lugar de hordas de backpackers en bermudas y camisetas sin mangas, me iba a encontrar con el peor tumulto y pesadilla al que un viajero puede enfrentarse en estos días. Hordas de musulmanes celebrando el Eid al-Fitr, el fin del Ramadán.


Pero esto para la próxima…

Ahi que va el tio...

El paisaje al lado del lago, precioso
Por donde empezar??
Tupida selva con sanguis por todas partes...
En la antecima, saliendo azufre por todas partes...
Cima!! Frio y olor a pedete...
A ver ahora como bajamos todo este marron...
Pues con mucho mucho cuidadin...
Agarrandonos por donde se puede
El guia feliz, aunque haya subido aqui tropecientas veces...
Pues eso, 5 km sin pausa...


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