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Santa semana

Tiempo de reposo. De desacelerar, de bajar el ritmo, de desconectar la mente. Así estoy. Mi primera semana santa en Bilbao después de no se cuantos años, quizá mas de 13 o 14. Vuelvo a recordar ciertas cosas, pautas que continuan repitiéndose y otras nuevas.

Poca gente por la ciudad, la masiva huida para pasar unos días fuera, donde sea, a pesar de la crisis (cosas de siempre). Turistas paseando con sus cámaras haciendo fotos a diestro y siniestro (cosas nuevas, o relativamente...). Los bares de siempre cerrados (cosas de siempre), los bares nuevos abiertos (cosas nuevas). Las procesiones de siempre, las iglesias de siempre, abiertas recibiendo a los fieles (cosas de siempre), yo mismo fijandome en estas cosas detenidamente cuando antes era actor activo de la pelicula y no pasivo como ahora (cosas nuevas). Observador, eso soy.


Esta semana santa me esta trayendo recuerdos, sentimientos extraños. No soy nada religioso en el sentido en que conocemos la religión en occidente, lo soy en otros sentidos que ya explicaré algún día (me estoy convirtiendo, poco a poco, Osho, Khrisnamurti o el Tao tienen la "culpa"). Pero me trae recuerdos. Quizá este período de ayuno, de slow down me ha hecho estar más receptivo a ciertos recuerdos, a ciertos olores, sonidos, sentimientos de lo que era la semana santa cuando era más joven. No solo fiesta, sino recogimiento, reflexión, ayuno, perspectiva, no sé, conceptos difíciles de explicar.

Me vienen a la cabeza imágenes de mi abuela sentada en su silla del comedor con un rosario en la mano escuchando misa por la radio, con la mesa camilla llena de papeles de periódico, con las persianas medio bajadas y mirando por detrás de las cortinas, una especie de "vieja al visillo". ¿Curioso verdad? Esas mismas ventanas que aún siguen aquí hoy, las mismas cortinas, las mismas persianas. La camilla y la silla ya no están. Mi abuela tampoco. Hay cosas que perduran, que permanecen, otras que no. Nosotros desapareceremos. ¿Qué quedará de nosotros? ¿Tan sólo el recuerdo de algunas personas? ¿Durante cuanto tiempo? ¿Acaso importa?

Esa es la imagen de la Semana Santa en mi cabeza. Es increible como realiza nuestro cerebro las asociaciones de ideas, de sonidos, de recuerdos, de memorias. Como hay cosas que permanecen, como hay otras que ya no. La vida. Cambio constante, ir y venir, repetición para nunca ser lo mismo. Same same, but different, esta frase que tanto escuche durante un año en Asia y que ya me estoy preparando para volver a escuchar en breve...

Hasta puede que hoy pase por una misa en una iglesia, para recordar esos olores, esas sensaciones, esos sonidos, esa música que me transporte, muchos muchos años atrás. Cuando las cosas eran de otra forma, ni mejor ni peor, sólo distintas. Tan sólo eso, un poco diferentes, puede que más simples, más sencillas. Puede que menos difíciles, puede que más auténticas.

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