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Ayunando por el monte

Estoy ayunando. Si, si, como suena. Nada de comida. Llevo ya 9 días. Estoy haciendo una dieta en la que sólo tomas líquidos, un sirope de savia mezclado con zumo de limón. Nada más. Bueno si, infusiones depurativas, pero ya está. Del resto nada. Hacía tiempo que quería hacer un ayuno, era algo que me venia llamando la atencion desde lejos y finalmente he aprovechado este tiempo de transición que estoy pasando en Bilbao para llevarlo a cabo. Tiempo de transición que por cierto ya tiene fecha de caducidad: El próximo 22 de abril marcho al Sudeste Asiático. Pero esto será tema de otro post...



También será tema de otro post el ayuno, más información sobre la historia del mismo, de lo que significa y ha significado a lo largo del tiempo esta práctica que hoy en dia es tan desconocida por la sociedad moderna. Cura, sanación, desintoxicación, conceptos que van un poco más allá de lo que se suele pensar normalmente cuando no se conoce y se ve desde fuera. No es simplemente no comer, se trata también de darle al cuerpo y la mente el descanso y la paz que necesita para salir de nuestra ajetreada vida. Escuchar tu cuerpo y dedicarte tiempo. Qué sencillo y qué difícil al mismo tiempo

Llevo ya 9 días sin ingerir ningún alimento. Estoy haciendo la cura de sirope de savia y zumo de limón y me siento genial. Bueno, a ver, ha habido de todo. Momentos duros en los que te sientes raro, mal, preguntándote para qué y esas cosas. Pero en general el resultado es muy bueno y a la vez muy sorprendente. Poder vivir sin comer nada, algo increible. Lo que no pensaba es que realmente pudiera hacer vida vamos a decir "normal". Es curioso como nuestra mente puede ser a la vez tan poderosa y limitante. Si piensas que eres incapaz de hacer algo y rehuyes de hacer algo porque lo consideras demasiado para ti en ese momento, es muy probable que no seas capaz de lograrlo. Al contrario, cuando expandes tu mente y multiplicas la confianza en tí mismo, te demuestras una vez más como no existen límites. The Sky is the limit, suena muy marketiniano pero es así; sólo existen los límites que nos autoimponemos nosotros!

Ayer me paso esto precisamente. Llevaba toda la semana ayunando, convencido que me iba a quedar en un estado fisico semi-catatonico y de reposo, autolimitandome físicamente a los esfuerzos mínimos, ya que pensaba que al no ingerir comida, seria incapaz de realizar una actividad fisica exigente. Pero algo habia bulliendo en mi interior que me decia que no, que era capaz de desarrollar y utilizar toda una reserva enorme de energia que unicamente estaba ahi esperando a tener su oportunidad de salir. Y asi fue como fui ayer al monte, en una travesia larga desde Sodupe a Bilbao, casi 25Km, subiendo dos montañas con un desnivel importante como el Gallarrraga y el Ganekogorta, y dandome cuenta a cada minuto que pasaba que estaba pleno de energia, capaz de todo, de cualquier esfuerzo, de subir, de bajar, de correr y de saltar. ¿De donde venía toda esa energia? ¿De dónde salieron esas kilocalorías si apenas me bebí 2,5 litros de ese sirope que me acompaña ultimamente alla donde voy?

No lo sé, lo que sí se es que esa energia estaba ahí, reservada para mi, porque es mía y ella sólo estaba esperando a que fuera capaz de darme cuenta de que sería capaz de utilizarla.

Y me preguntaba. Si esto ocurre a este pequeño nivel, ¿cuántas otras energías están en nuestro interior, potencialmente disponibles para que las usemos y que permanecen en él, inalteradas, inutilizadas, simplemente porque no somos capaces de verlas, ¿por qué no somos capaces de creer en ellas?

Ayer saqué energías realmente no se de donde para hacer una ruta por el monte desde Sodupe a Bilbao, sin saber muy bien inicialmente que lo que me esperaba eran casi 25 Km y subir dos montañas de casi 1.000 metros, que no es que sean muchos metros pero para ser Bilbao, al lado del mar, no está mal.

Así que pude demostrarme a mi mismo que no hay que estar encogido, atontado, que puedo hacer vida normal y seguir ayunando. Que el poder está en la mente y que te puede llevar muy muy lejos. Sólo tienes que creer.









2 comentarios:

  1. Me parece fantástico todo lo que aqui cuentas Iñaki, pero ten cuidado con eso del ayuno. Si el cuerpo dice basta, las secuelas pueden ser de por vida. Un abrazo.

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  2. Hola Julian,

    el ayuno me ha servido para muchas cosas, una de ellas y muy importante es que a veces no hay que ser tan extremista (lo digo x mi). Comer es uno de los grandes placeres de la vida y estar sin hacerlo un tiempo me ha enseñado a saber valorarlo aún más

    Un saludo, y me alegra que te interese lo que escribo!

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