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¡Athleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeetic!

¡Qué partido el de ayer! En mi vida había visto jugar así al Athlétic, ¡en mi vida! Y mira que estuve años de forofogoitia, aunque es cierto que no mucho en los últimos tiempos, pero de pequeño era un seguidor empedernido y no me perdía un partido de los leones. Con los años aquellos leones se fueron haciendo menos fieros y a uno la edad tampoco le perdona, así que poco a poco me fui desconectando del mundo “rojiblanco”. Pero lo de ayer fue algo diferente. Ver al Athlétic tocando el balón, jugando al tiqui-taca, fuera de casa, en Old Trafford, mareando y pegándole un auténtico baño al Manchester United, ni más ni menos, que es ahora  cuando lo estoy escribiendo que todavía no me lo creo. Un post futbolero en este Blog de viajes y montaña. ¡Demasiado!

(Aclaración para los no entendidos. Forofogoitia: dícese del aficionado empedernido del Athlétic Club que sigue a su equipo allá donde vaya, normalmente embutido en camisetas, bufandas y txapelas de diez metros de diámetro, con la cara pintada de rojo y blanco y que no cesa de animar a su equipo y aplaudir todas las jugadas aunque esté jugando un partido horrible o dando patadones a diestro y siniestro, como ha sido el caso durante muchos de estos últimos años)

¡Cómo me hubiera gustado ayer estar en Bilbao!, ver el partido en algún bar de Pozas, con ese ambiente que debió haber todo el día, tomando unas cervezas y gritando como loco cada gol, cada ocasión, cada jugada en la que marearon una y otra vez al mismísimo Manchester en su propia casa. ¡Es que no tengo palabras!

El futbol y el deporte en general es un mundo en el que se vive al día. Todo son resultados. Hoy eres Dios, mañana no eres nadie. Y todo esto se magnifica en los clubes más poderosos. Madrid y Barcelona, Barcelona y Madrid viven eternamente insatisfechos, siempre mirando a lo que han dejado de ganar en lugar de a lo que han ganado, nunca estando contentos con nada. Así, por ejemplo, después de 4 años ganándolo todo, el Barcelona puede que este año no gane la Liga y ya se oyen voces críticas. ¿Cómo es posible que se le pueda dar valor al triunfo cuando sólo cuenta ganar y la derrota es un fracaso? Esto es algo que nunca ocurrió ni ocurre en el Athlétic. Aquí (bueno allí) todo se tolera, todo se entiende, incluso a veces demasiado. Han sido muchos años de travesía en el desierto, de no ganar nada, de casi incluso descender a segunda división. Y la gente sigue, erre que erre, dale que te pego, siguiendo, animando, yendo a donde sea. Y gane o pierda lo que la gente quiere ver es lo que paso ayer, jugar valiente, sin importar quien este delante, al ataque, a ganar, a no conformarse, a por todas. Eso yo no lo veía en el Athlétic desde hace muchos, demasiados años. Es por eso que el partido de ayer fue especial. Puede haber clubes que son poderosos y ganan siempre o casi siempre. Pero de ahí a ser grande hay todavía un paso más. Y el Athlétic, este Athlétic, ¡es grande! Una sutil, pero gran diferencia.

Creo que este año no me pierdo la final de Copa, me cojo el coche y nos vamos a Bilbao a vivir el ambiente, que será impresionante, pase lo que pase. Porque gane o pierda contra el Barcelona, dará igual y ese sentimiento estará ahí, volverá a repetirse, como cuando era pequeño y vimos bajar la Gabarra por la ría. Ese es el sentimiento que es el Athlétic y que no se puede explicar si no lo has vivido. Sólo en días como ayer se puede entender lo que es, jugando así, con 8000 personas que fueron a Manchester y a las que se les oía más durante todo el partido que a los propios locales.

Creo que este año vamos a ver bajar la Gabarra por la ría, ¡después de tantos años!

Yo espero no perdérmelo


¡Gora Athlétic!

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