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Viaje hacia Bagan

Todos tirados por ahi...
Para llegar a Bagan desde Mandalay hay 3 opciones. La mas fácil y rápida es tomar un avión y en cosa de 30 minutos ya estas allí. Bueno, contando los desplazamientos desde la ciudad al aeropuerto y viceversa, mas el tiempo de antelación con el que has de estar en el aeropuerto y algún inevitable retraso, la cosa se debe poner en unas 3 o 4 horitas. Una cantidad de tiempo que parece razonable.

Otra es ir en bus. Aquí ya las comodidades comienzan a escasear. Poco espacio, duros y minúsculos asientos y mucha densidad humana (puede que animal tambien). El tiempo se dobla, unas 8h. Aun así, teniendo en cuenta donde estamos, es una cantidad que sigue siendo razonable.

La tercera opción es ir en barco. Las teóricas e iniciales 11 h de duración están en el límite del ratio "numero de horas soportables en un día de viaje vs. recompensa por el paisaje del que vas disfrutando). Pero cuando resulta que te han engañado como a un chino y las 11 no eran tales sino casi 16, acabas acordándote un buen rato del que te vendió el ticket prometiéndote un bonito paseo en barco a través del mítico rio Ayeyarwady.

El barco funciona solo 2 días por semana y constituye el principal medio de transporte para los locales de la zona. Tambien se aprovecha para transportar mercancías de todo tipo. De hecho creo que no hay medio de transporte en Asia en el que únicamente se lleve a personas. Siempre aparecerán por ahí los inevitables "sacos de algo" para rellenar hasta el último hueco o resquicio imaginable que haya libre... Así, en el barco las paradas son frecuentes, y a veces largas, dando tiempo a inacabables movimientos de sacos arriba y abajo. Arroz, tomates, sandias gigantes, enormes ristras de plátanos. Los vendedores de comida suben corriendo, nerviosos para vender su género rápidamente durante el poco tiemplo disponible, antes de que el barco eche a andar de nuevo. Mientras, la gente sube y baja, unos que llegan a su destino y terminan el viaje; otros que suben y lo comienzan.
 
Mercadeo...
Che que aqui estoy yo ehhhh??
Vamos "a saco"
Saco para aca, saco para alla...
Ay no se que tengo en la cabeza...!

Que llega el barcoooo..
Buf, vaya cara de mosqueo ya al final...
Unos platanos, unas samosas, sandias, galletitas de coco...

Pillow ultimo modelo super-ergonomica!

A ver como meto todo esto en el carro..
Una cabezadita
El paseo en si es agradable, vas viendo como discurre la vida para estos pueblos y su gente, para los que el rio constituye el eje central de su vida. Y ves como el barco no es solo su medio de transporte sino tambien la forma de recibir suministros, de vender (o intercambiar) sus mercancías, y tambien una forma de entretenimiento los días en que funciona. Supongo que esos dos días de la semana deben estar marcados en rojo en su calendario...
                                                             
No es un barco turístico, de crucero ni nada similar. Estos tambien existen, a razón de unos 200 US$ el pasaje, eso sí, viajando a todo lujo. Nosotros, siempre más modestitos, pagamos tan solo 12 por el nuestro. En el barco viajaban principalmente locales, sentados o tumbados por el suelo, aquí el tema sillas no se lleva; la filosofía es: para que vas a sentarte en una silla pudiendo estar tan a gustito y cómodamente repanchingado por el suelo?? Los únicos que tuvimos el privilegio de sentarnos fuimos los 8 (si, si, ocho!) guiris que viajábamos ese día en el barco. Deben saber que a nosotros eso del suelo no nos va nada, y nos tenían preparadas unas sillas de plástico de esas de terraza, muy adecuadas para tomarte una cocacola durante media hora, pero claro, la cosa iba a alargarse más de 15... Eran tan incomodas que a medida que pasaba el tiempo, acabamos aplicando el dicho de "allí donde fueres, haz lo que vieres" y todos comenzamos a tirarnos por el suelo, encima de una toalla o de una esterilla echando cabezaditas de vez en cuando para matar el tiempo...
                                                                           
A eso de las 6 de la tarde ya se hizo de noche, de estas negras como el carbón, así que las últimas horas se hicieron un suplicio, una larga letanía hasta llegar, por fin! a nuestro destino. Bagan, donde dicen que hay casi mas templos que habitantes.

Cuando llegamos eran más de las 9 de la noche y nuestra preocupación principal era encontrar un hotel para alojarnos, así que lo demás podía esperar. Con un carro de caballo (seguimos con uno solo) nos acercamos a una guesthouse llamada New Park Hotel, por una razón muy simple. Teníamos un folletito que nos habían dado en el aeropuerto de Yangon y sin apenas luz era lo único que podíamos distinguir, ya que imposible leer en la maraña de las pequeñas letritas de la guía. Aunque inicialmente pensábamos que quizá era para pasar esa primera noche, al final terminaríamos quedándonos todos los días allí.

Nos esperaban 3 días de bicicleta, templos, Sol y calor. Uno de los grandes momentos del viaje a Myanmar y donde olvidamos de golpe todas las dificultades que existen para viajar a este país.

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