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Hacia Xam Neua y Vieng Xai o como no morir en los tortuosos buses laosianos

Parece mentira, pero hemos llegado!!
Son la una de la tarde. Estamos a medio comer nuestra enésima sopa de noodles en un chiringuito de la estación de buses de Nong Khiaw mientras vemos, como vacas que ven pasar el tren, como dejamos marchar nuestro bus, ese al que hemos estado esperando dos largas horas y que ahora, en un arrebato de locura mental, dejamos escapar como si nada. El motivo? Complicado...

Tenemos intención de ir a Xam Neua, hacia el este de Laos y ya casi en la frontera con Vietnam. Pero resulta que son 12h de bus y no nos convence nada la idea de llegar allí a la 1 de la madrugada. Así que vemos en el mapa que hay una población justo a mitad de camino llamada Vieng Thong que no parece mala opción. La cuestión es que los de la estación, una mafia bastante sospechosa, nos quieren cobrar prácticamente lo mismo por ir a Vieng Thong que a Xam Neua (120.000 y 130.000 kips resp. por persona, 12/13 € aprox. toda una fortuna aquí) estando uno a la mitad de distancia que el otro (mas tarde descubriremos que esta es una practica muy habitual en Laos y tambien en Vietnam). Casualmente vemos que Vieng Thong es el único destino que no aparece marcado en la lista de precios que hay escrita en la ventanilla. Nos olemos que nos la quieren colar y que una vez allí, nos van a querer cobrar otra vez el billete completo. Así que no, aunque ellos nos tomen por tontos a todos, podríamos aceptar que te engañen si no te queda más remedio, pero dos veces en menos de 24h ya nos parece demasiado.

Pasamos todo el día deambulando por Nong Khiaw, cambiando de planes cada dos por tres; ahora queremos ir a Xam Neua, ahora no. Quizá sea mas fácil volver a Luang Prabang e irnos e allí al Plain Of Jars, saltándonos la zona este, a la que parece tan complicado llegar. O no, también pensamos en seguir el plan que nos habíamos propuesto y no dejar que los inconvenientes venzan nuestros objetivos.

Nos enteramos que hay un bus nocturno que va a Xam Neua por lo que nos reafirmamos en nuestro plan inicial y decidimos esperar toda la tarde, que acaba haciéndose eterna.

A las 11.30 pm y tras muchas horas de espera, sin esperanza alguna de que el bus llegue, nos disponemos a buscar alojamiento, ya que nuestra amiga del Deliah, con la que hemos desayunado, comido y cenado estos días atrás, se le ha ocurrido avisarnos en el último momento de que esta "full" y no tiene habitaciones. Se nos queda cara de tontos, por segunda vez en el día y nos largamos a cruzar el puente del pueblo, en busca de las últimas luces donde pueda haber algo donde alojarse, a no ser que queramos pasar la noche debajo del mismo.

Y lo que parece imposible ocurre. De repente se oyen en la lejanía pitidos, y pensamos: no, no puede ser que sea, sería demasiado peliculero. Pero si, por una vez, hay final feliz y el bus aparece. Casi me tiro en medio del puente para que me vea y pare. Y para, "Sanua sanua sanuaaa" me dice el chaval que sale a la puerta, y si, "Xam Neua" le digo y se nos abren las puertas del... cielo?? Bueno, no diría tanto... Al menos nos rescatan de pasar la noche al raso, pero nos esperan 12 horas de bus local, mareantes curvas, sube y bajas por laderas con precipicios que tenemos suerte de no ver al ser de noche, furtivas paradas para bajar corriendo a vaciar vejigas y atronadora música laosiana que no deja de sonar en toda la noche. Un final inesperado para un día muy extraño.

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