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Día 6: de Bhratang a Pisang: "Huyendo de los isras" (21.10.2010)

Bonito camino el de hoy
Después de la noche surrealista que hemos pasado en este "pueblo" llamado Bhratang (dos casas había, dos!), emprendemos ruta y escapamos lo más pronto posible de este lugar, sin luz, con frio, apenas habiendo dormido algo y sin un triste grifo donde ni siquiera poder lavarnos la cara.

Aun no tenemos decidido cual será nuestro destino de hoy, ya que estamos un poco descabalados y no nos salen los números; o bien hemos acabado alguna etapa anterior donde no debíamos, o hemos alargado alguna otra más de la cuenta.
Así que si no queremos pasar otra noche sin luz, o sin agua o en unas condiciones, llamémoslas (siendo generosos) muy precarias, no nos queda otra que llegar a Pisang o a Manang. El problema? El primero está muy cerca, el segundo muy lejos...


Pronto, en menos de una hora y después de un repechillo, llegamos a Dukhuri Pokhari, un bonito lugar con unos cuantos lodges encima de una colina. Paramos a desayunar y pensamos que si ayer hubiéramos seguido un poco más nos habríamos evitado esa noche de perros. Aunque por otro lado sabemos que lo de ayer dará para recordar unas buenas anécdotas en el futuro, así que igual tampoco ha estado tan mal, pensamos, no sabemos si de verdad o para consolarnos... Nos encontramos con la rusa a la que llevamos viendo desde unos días atrás, y a la que hoy ya no podemos resistir preguntarle qué demonios son esos panelillos que lleva detrás de la mochila y que parecen mini placas solares. Pues resulta que sí, que son eso precisamente y las utiliza para recargar una pila a la que luego enchufa el móvil, el portátil y todos los demás gadgets que lleva encima. Menuda crack la tía...!
Lodge de Bhratang, en foto tampoco se ve tan mal...
En otra hora más llegamos a Pisang. Dilema a la vista: paramos ahora que solo llevamos dos horas y hacemos el primer día de descanso en lo que llevamos de semana, o seguimos otras 4 horas más hasta Manang? mmmm, si todos los problemas del mundo mundial fueran como este... Después de mucho pensar nos decidimos por la opción 1: parar y descansar, lavar ropa, pasar una tarde tranquila, leyendo, escribiendo, relax en una palabra... Bueno, el plan no pinta mal. Nos instalamos en un lodge (sin nada de particular, otro de tantos), nos duchamos, empezamos a lavar ropa y cuando parece que todo discurre con calma, de repente la cosa se tuerce. A lo lejos oímos unos gritos y barullo de gente que se acerca y... oh no!! Es el grupo de israelíes que viene directo a nuestro lodge! dios! el pánico se apodera de nosotros. Parece que llegan a un acuerdo con el dueño y vienen a alojarse aquiiii! Pero de todos los lodges habidos y por haber, como es posible que hayan tenido que venir al nuestro, que apenas se distingue entre la marabunta y que tampoco tiene muy buena pinta? No nos lo podemos creer!
Llegando a Pisang
Desesperados decidimos largarnos, a pesar de tener que hacer de nuevo la mochila y parecer esta una decisión muy extrema. Pero lo preferimos antes que tener que pasar un minuto más con esa gente. Durante varios días nos los hemos ido cruzando y son de lo más desagradables: gritan, te empujan, bloquean el camino cada dos por tres para "foto foto", discuten con todo el mundo... No sé de qué me sorprendo, ya que ni es la primera ni será la última. Ya me tope con muchos de ellos en Suramérica y lo mismo. Igual da que sean jóvenes o mayores, que vayan en grupos grandes o pequeños. El follón con esta gente siempre está garantizado.
Durante la media hora que tardamos en recoger las cosas, todo son gritos, golpes, gente armando lio, subiendo, bajando. Buffff, que tensión! Y nosotros que nos habíamos quedado aquí para relajarnos... Cuando ya tenemos todo listo encaramos la puerta y nos vamos sin mirar atrás. El tío del lodge se debió quedar de piedra... Pero que caradura!, bien que nos dijo que él no alojaba israelitas, que no le gustaban y mira ahora...

El caso es que nos vamos al lodge que hay encima de la colina que ya habíamos visto anteriormente y allí recuperamos un poco la calma. Podemos al menos, tender la ropa recién lavada y aun mojada, y que nos hemos tenido que traer de cualquier forma en nuestra huida a la desesperada desde el otro garito...
La colada
Por la tarde vamos al pueblo de arriba de la colina: "Upper Pisang" y visitamos el monasterio. Vemos al Sr. Buda y le rendimos pleitesía, pero ningún monje se deja ver por los alrededores. Por primera vez desde que estamos aquí hacemos una donación (que mosca nos habrá picado?). 100 rupias y a cambio nos llevamos un poco de incienso, que vemos que de eso tienen mucho y usan poco.
Muy majo el Sr. Buda

Bonita Gompa
Ruedas de oracion. Hay que bordearlas de izqda a dcha
Ya de noche en el comedor nos encontramos con un grupo de gallegos que están haciendo también el circuito, combinándolo con la subida al Chulu West, un seismil que hay por la zona de Manang. Van con guías, porters y toda la parafernalia. Parecen así un poco profesionales, aunque no se yo, no sé yo, a mi no me acaban de convencer. Todo se vera...

Finalmente hemos podido cumplir nuestro objetivo de descanso, a pesar de la tensa situación vivida a mediodía. Mañana vamos hacia Manang, el primer punto de referencia importante donde tendremos que pasar alguna noche más para aclimatarnos a la altitud. Veremos que nos depara el día. Eso sí, saldremos prontito para no encontrar a esa troupe de pesados-gritones-desagradables. Me consta que no somos los únicos que los vamos evitando...

Texto: ©Iñaki Barettini
Fotos: ©Iñaki Barettini (inakibarettini@hotmail.com) y ©Elena Castillo (elenafcp@hotmail.com)

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