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Koh Tao: Pos va a ser que no...!

Siempre quitate las chanclas, ponte las chanclas..
La siguiente isla en el Golfo antes de volver a Bangkok iba a ser Koh Tao. La tercera (que no en discordia, simplemente el orden que seguimos) después de Samui y Phangan.

Y sí, va a ser que no, así de simple. Ponle que no fuera nuestro momento, ponle estar cansados de tanta playa, ponle que el rollo buceo y fiesta con niñatos occidentales por aquí y por allá no iba mucho con nosotros, mézclalo todo, con una pizca de locales antipáticos solo buscando tus billetes y precios bastante desproporcionados en transporte y alojamiento y el cóctel nos salió un poco amargo.  Así que no, no nos va a gustar Koh Tao y esa fue la razón por la que apenas nos quedáramos 5 días allí.



La a-moto con ruedas de "pinchos"
Es posible que Koh Tao pudiera habernos gustado de haber sido la primera de las islas que hubiéramos visto, pero la cosa cambia cuando ya llevas otras 8 a las espaldas y un total de más de 3 meses de playa en playa. Todo cansa, incluso esto y aunque pueda parecer mentira, después de haber visto ya no sé cuantas playas en no sé cuantas islas, añadiendo las de Goa en la India, pues el nivel de saturación llegaba ya a un nivel importante. Hasta el punto en que las 3 o 4 que vimos en esta isla, cuando llegábamos a ellas era en plan: "Anda mira, una playa..." "Ah sí?, pues mira que bien…” Y ala, a tumbarse en la arena y poco mas, casi ni fotos...

Ni me acuerdo del nombre de esta playa...
Nos alojamos en Sairee Beach, lo más populoso de toda la isla. Mira que en todas las demás habíamos optado por ir siempre a rincones tranquilos, alejarnos del barullo, pero aquí en Koh Tao vimos que el acceso a los lugares más remotos era una ardua tarea. Las carreteras están en muy mal estado, muchas son caminos de tierra, de hecho, las motos que alquilan en toda la isla tienen de esas ruedas gordas preparadas para darles caña por caminos de tierra y piedra. Así que no quisimos complicarnos mucho la vida y nos quedamos donde todo el gentío. La única opción de transporte era ir en long tail de playa en playa a unos precios exorbitantes, así que nos decidimos por lo más fácil, no fuera a ser que además de colgados en algún lugar sin apenas nada, nos quedáramos en banca rota. El dinero iba bajando y las tarjetas de crédito estaban a 700 Km de distancia!

Que quede claro, ojo con los perros...!
Nos costó un mundo encontrar alojamiento tranquilo y a un precio razonable. Donde nos quedamos estaba bien, pero por las noches oíamos un bareto cercano donde siempre ponían la misma música (Red Hot Chili Peppers, me pregunto por qué razón...). Además fue el lugar donde más pagamos de todo Thailandia, 1.100 Baht la noche (y con descuento!), casi unos 30 €, como siempre no mucho para nuestros estándares, pero sí bastante en este país... Unas cuantas horas pateando alojamientos y nada bajaba de 1.000 Baht la noche, y la verdad unos sitios bastante patéticos. Me pregunto como lo hacen esos niñatos que van de tiradillos y luego les ves en cafeterías ultra mega fashion tomando frappes y capuchinos que cuestan lo mismo que en el Paseo de Gracia y pagando caros cursos de diving... Ay con el ese espíritu mochilero que me traen las nuevas generaciones!

Varios días nos llovió, así que tan solo un día alquilamos una moto de esas con ruedas de "pinchos" y anduvimos por los sitios que más se podía andar en la isla, e incluso llegando a meternos en caminos bastante malos donde las pase canutas para bajar con la moto y para luego sacarla de allí...

Finalmente acabamos decepcionados de la isla y decidimos adelantar en un día la vuelta a Bangkok. Las tarjetas de crédito nos esperaban en el hotel y el dinero iba escaseando ya, lógico además teniendo en cuenta a la velocidad que se nos iban los billetes aquí sin tampoco hacer gran cosa…

Shark Bay
Así que en pocos días pusimos rumbo a Bangkok, vía ferry primero hasta tierra firme, a una ciudad llamada Chumpon, para desde allí tomar un tren que en unas 10h nos dejaría en la city de nuevo. Era la primera vez que íbamos a probar este medio de transporte en Thailandia. Y nuestra esperanza era que en nada, por favor en NADA!, se pareciera a los de la India… 

La expectación (y la incertidumbre) eran altas…



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