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Railey Beach. La curiosidad no mato al gato, sino al lagarto

Tonsai Beach
Despues de Koh Phi Phi no era nada facil elegir el siguiente destino. Corríamos el riesgo de que cualquier lugar al que fuéramos, lo compararamos con Phi Phi y saliera mal parado... Así que mejor olvidarse un poco de eso y tratar de no hacer comparaciones, siempre tan odiosas, aunque a veces inevitables.
Despues de un mes en islas, ya teniamos ganas de poner el pie en tierra firme. Nuestro siguiente destino fue Railey Beach, una península un poco aislada situada entre Ao Nang y Krabi, famosa por sus enormes y escarpadas rocas, que emergen y caen verticalmente al mar. Paraíso de escaladores, bohemios y mochileros, un lugar en el que relajarse y descansar unos días en un ambiente tranquilo y sin prisas. Un buen plan.

Decidimos alojarnos en Tonsai Beach. Esta vez lo teniamos claro; el máq barato de todos los lugares posibles. El horno no andaba para bollos con las tarjetas de credito recien canceladas y las nuevas atravesando medio mundo hasta su destino en Bangkok. Todo ello cortesía de ING Direct, siempre tan cerca de los clientes, aunque ahora, a la hora de la verdad, mas bien un poco lejos... Tocaba pasar un mes sólo con el cash disponible, sin margen de error... Pues bien al final, Tonsai resultó ser el lugar en el que mas ambientillo había. No nos fiamos de lo que ponia en alguna guía o en folletos locales, diciendo que el lugar estaba bastante aislado del resto y que solo era posible llegar a el en "long tail". Como casi siempre, verdades a medias, ya que había un camino de montaña que unia Tonsai con el resto de la península en una media hora. Y por las tardes, al bajar la marea, un bonito paseo entre rocas y agua conectaba las dos zonas en 15 minutos. Así que de aislados nada, mas bien el interés de algunos para que la gente vaya a los lugares donde están todos los resorts y allí puedan exprimirles bien, como hacen con la mayoria.

El istmo de Railey Beach
Una de las cosas mas sorprendentes fue contemplar las mareas. Era increible comprobar como por las mañanas el agua se comía literalmente toda la playa, y a partir de la tarde comenzaba a bajar muchísimos metros. Hasta el punto que el mar se llegaba a retirar como a 200 o 300m! Esto provocaba que los botes a esa hora apenas pudieran acercarse a la orilla y entonces veías a gente como iba llegando a lo lejos, la mayoria guiris cargados con sus mochilones, con los pantalones arremangados por encima de las rodillas y caminando a trompicones por las piedras y el barro. Divertido, excepto el dia en que era a ti al que te tocaba hacerlo claro!

¿A donde se fue todo el agua???
No hay agua para los botes...
Con todo, el paisaje era espectacular. Rocas afiladas, frondosos bosques, enormes islotes cayendo al mar y todo rodeado de unas aguas verdes y cristalinas. Para nada desmerecía al lugar del que veníamos. La península, era como un istmo estrechito saliente al mar y con 3 playas. Railey East, un poco fangosa y con mangrove, Railey West, la famosa y donde estaban los resorts de mucho dinero, y Tham Phra Nang, donde habia una extrañisima cueva llena de iconos fálicos (no entendimos el porque de esto...) y que los pescadores utilizaban (a la cueva me refiero...) para sus rezos y ofrendas... Tambien habia un resort del sheraton por ahi ocupando media playa, pero nosotros ni caso, a lo nuestro.

Mangrove en Railey East
Que cueva tan extraña...
Nos alojamos en un sitio curioso, por decirlo de alguna forma. Se llamaba Dream Valley Resort, un poco pomposamente lo de Resort, ya que piscinas u otros lujos brillaban por su ausencia... Los bungalows no estaban mal, pero como era finales de abril, la temporada ya flojeaba y digamos que estaban de servicios minimos. La luz restringida, sólo de 6pm a 6am; los bungalows con air-con cerrados a cal y canto, así que a aguantarse con dos pequeños ventiladores. La TV no funcionaba, ya que debían tener la antena desconectada para ahorrar. Tampoco es que nos importara mucho la verdad. Eso si, la de ellos si que iba, no fuera a ser que se perdieran el culebron de todas las noches. El agua caliente cortada y las papeleras hasta arriba, las teniamos que vaciar en las grandes de afuera y la basura se acumulaba y acumulaba, ya que nadie las vaciaba nunca... Para los 4 gatos que andabamos por alli, ni se molestaban.

Bungalows del Dream Valley Resort
Y hablando de gatos... Durante todos los días nos acompañó una familia de gatitos recien nacidos que se apalancaron en nuestra veranda. Tres pequeños monstruitos que no paraban quietos, peleando entre ellos y persiguiendo a su madre cada dos por tres para que los diera de mamar. Hasta los llegamos a bautizar a cada uno de ellos; Juana, la mas avanzada y traviesa, Blanquita, en honor a su unico color y Felipe, el mas pequeño y tontito. Pasamos unos dias divertidos. Cuando llegabamos por la tarde allí que estaban todos juntos, parece que les caímos bien, hasta el punto que se pasaron día y noche metidos con nosotros todos los días. Pudimos comprobar de que forma son capaces de sobrevivir estos animalillos y lo rapido que espabilan cuando Juana, de apenas tres semanas, fue capaz de merendarse un lagarto de la cabeza al rabo en apenas 10 minutos... No se me olvidará nunca, fue tremendo oir el "cras cras" mientras lo masticaba... Al cabo de unos dias la cosa empezo a ponerse ya un poco fea cuando no habia forma de sacarlos de allí, y todo el rato trataban de meterse dentro del bungalow. La confianza es muy mala y la cosa termino con mis zapatillas de trekking convertidas en urinario publico. Ahora cada vez que me las pongo me acuerdo de ellos...En fin, la otra cara de tener animalitos domesticos.

Blanquita. Cabia en una mano...
Juana, que trasto come-lagartos...!
Felipe, ay esos ojitos...
La imagen habla por si sola...
Hermanitos...
En cuanto a actividades, no hicimos muchas, aunque alguna caminata y excursion a un mirador de la zona ya cayeron. Imposible para nosotros estarnos quietos mas de dos días seguidos. Aun así, la mayor parte del tiempo lo pasamos tirados en los chiringuitos de playa, leyendo y sin muchas ganas de hacer mas que descansar y hablar con uno y con otro de los que por allí nos íbamos encontrando. Escaladores la gran mayoria y tambien un grupito de españoles con los que lo pasamos bien charlando de esto y aquello.

Botes-restaurante llegando a la playa...
Climbers
A pesar de haber estado a gusto, vimos que ya no quedaba mucho mas que hacer por alli, al no ir en plan de escalada. Ademas el lugar era bastante caro en general y estabamos un poco hartos de las clavadas que nos metían. Así que en pocos días empaquetamos de nuevo y pusimos rumbo a Koh Samui, primera de las islas de nuesta vuelta al Golfo de Thailandia. Nos esperaba un largo y duro viaje por delante. Pero esa, es otra historia...




2 comentarios:

  1. Hola!
    estoy preparando un viaje a Tailandia para setiembre y buscando info he acabado en tu blog! jeje no he visto muicha gente que haga las dos costas (la de phi phi y la de koh samui). Nosotros tenemos intención de hacerlo y pasar unos días en cada una pero tampoco vamos sobrados de tiempo. Os costó mucho viajar de una costa a la otra? se tarda mucho tiempo? muchas gracias de antemano!!

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  2. Hola Lidia,

    la conexión entre islas del Andaman con las del Golfo se puede hacer perfectamente. Eso si, preparate para un dia de bus-van-bus-mini van y algun que otro mareo de cambios o malos entendidos. En cualquier caso verás que estés donde estés, habrá miles de agencias y touroperadores que por un precio razonable te gestionan todo el recorrido. Nosotros pasamos desde Railey Beach a Koh Samui en el mismo día, pero prevee levantarte bien pronto y llegar bien entrada la tarde (6-7). Asi que igual para el primer dia reserva algo pq si no te veo a las 8 de la tarde sin alojamiento, sin luz y paseando por la playa con las mochilas a la espalda (adivinas que es lo que nos pasó a nosotros verdad? jeje)
    Bueno, suerte en el viaje y a disfrutar de este gran país!!

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