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Antiguas civilizaciones de Asia

El Sudeste Asiático es uno de los pocos lugares del mundo en el que aun podemos deleitarnos con el conocimiento de civilizaciones antiguas. Imperios hoy desaparecidos pero que dejaron un legado histórico, artístico y cultural que a día de hoy podemos descubrir y llegar a conocer si nos decidimos por viajar y conocer estas tierras.

Tanto en la actual Tailandia, como en Birmania, Camboya, India o China podemos encontrar estos vestigios que nos hablan de antiguos esplendores y de civilizaciones que dejaron una profunda huella en la historia, la cual aun perdura a pesar de los muchos siglos pasados desde el final de sus dominios.

Aquí os dejo una pequeña selección de las que consideramos más interesantes.

Religiones en India

 
India es un país no deja indiferente a nadie. Cuna de civilizaciones y culturas milenarias, de mitos y leyendas, India es un país enorme, tanto en extensión como en riqueza de pueblos, idiomas, culturas y religiones. Durante su etapa histórica más reciente, India fue colonia del imperio británico hasta mitad del siglo XX, hecho que ha marcado profundamente su desarrollo y concepción actual de país. Es aquí donde podemos contemplar crudamente toda la riqueza y la pobreza imaginables, todas las contradicciones posibles, lo mejor y lo peor del ser humano. De entre todo ello, destacan sobremanera las religiones en India, como un patrimonio cultural e histórico que no nos pasará desapercibido en nuestro viaje por el Subcontinente.

India siempre fue un cruce de caminos y eso se refleja indudablemente en las religiones. El Hinduismo es la religión predominante, pero con unas minorías bastante importantes de musulmanes, budistas, sikhs y cristianos. Hasta antes de la partición de la India británica en dos, en lo que hoy son los países de India y Pakistán (y posteriormente Bangladesh), todas las religiones convivieron durante siglos en armonía.

Budismo, más allá de la religión


El Budismo es una parte fundamental de la historia y de la cultura del continente asiático. La realidad es que ni soy ni pretendo ser ningún experto en la materia (solo faltaba...) y que la información que tengo aquí consiste en una mezcla de lo que hemos ido aprendiendo estos años, y de otras fuentes como libros leídos, películas y documentales vistos, pero sobre todo en mayor medida de lo vivido en directo en nuestras experiencias viajando y también viviendo largas temporadas en estos países.

En primer lugar, decir que el Budismo no es una religión, al menos tal y como nosotros, los occidentales entendemos el concepto de religión. No existe un Dios creador, hacedor de todas las cosas y del Universo. Buda no es considerado como tal por sus seguidores, sino más bien un maestro del cual entender y de quien aprovechar sus enseñanzas. En el ideario budista, el concepto de Dios como ser supremo hacedor de todas las cosas no existe. ¿Cuáles pueden ser las razones?

Ayurveda, la medicina milenaria de la India

El Ayurveda es un conjunto de técnicas médicas que se desarrolló en la India hace más de 5.000 años y que ha continuado vigente hasta nuestros días. Es una técnica milenaria que se basa en el conocimiento popular y tiene sus orígenes en las antiguas tradiciones de los curanderos de los poblados indios, cuando simplemente se utilizaban remedios naturales de plantas, aceites, especias y diferentes combinaciones de alimentos, para la curación de todo tipo de enfermedades, desde las comunes hasta las más complejas.

Vaya por delante que no pretendo aquí hacer un estudio detallado de esta medicina y filosofía de vida, sino simplemente dar a conocer algunos conceptos básicos del Ayurveda y también hacer notar como en las últimas décadas, estas técnicas han sido “descubiertas” en Occidente, siendo hoy en día cada vez más las personas que creen y practican el Ayurveda como su sistema de curación, bien principal o bien alternativo y complementario a la medicina moderna.
El Ayurveda se fundamenta en la definición de los 5 elementos fundamentales que existen en la Naturaleza, a saber: tierra (bhumi en Sánscrito), agua (yala), fuego (agní), aire (vaiú) y éter (akasha). Como vemos, estos son también los 5 elementos básicos que aparecen en la filosofía griega casi 2.500 años después. Para entonces en el Subcontinente Indio ya llevaban más de dos milenios habiendo desarrollado complejos sistemas de filosofía, medicina y pensamiento. Esto nos da que pensar que a lo mejor en Occidente todavía no lo sabemos todo, como normalmente pensamos y que no está de más viajar para cambiar un poco de perspectiva y conocer otras realidades.

Thanaka, el cosmético natural de Myanmar

Existen multitud de estímulos y cosas sorprendentes que un viajero captura cuando llega a Myanmar. Uno de los que más despierta la curiosidad de la gente la primera vez que visita el país es la thanaka, esas extrañas lociones o figuras de color amarillo que se observan pintadas en los rostros de casi todas las personas por las calles del país.

Esos círculos amarillos, cuadrados, líneas o incluso vistosos dibujos en las mejillas, la nariz y la frente es la thanaka, una pasta cosmética de color amarillo-blanco producido por la molienda de la corteza del árbol thanaka con la ayuda de una piedra plana y lisa y mezclada con agua. El líquido amarillo lechoso resultante se seca rápidamente cuando este es aplicado a la piel.
Mujeres, hombres y niños se aplican thanaka a la cara, brazos y piernas por múltiples razones. La thanaka es muy valorada como un protector solar y también como producto de belleza que mantiene la frescura de la piel, disminuye su oleosidad, refuerza los poros, mejora la tez y añade una agradable fragancia suave a la piel. También se utiliza como medicamento para tratar el acné, hongos, llagas en la piel, el sarampión, la epilepsia, la intoxicación y la fiebre.

Miles de Soles para un Pais espléndido



One could not count the Moons that shimmer on her roofs.
And the Thousand Splendid Suns that hide behind their walls.

La primera vez que vi esta novela creo recordar que fue en Chiang Mai, en nuestra escapada viajera asiática de 2010-2011. O a lo mejor no y fue en cualquiera de las cientos de librerías de Thamel, en Katmandú, donde abundan los libros de segunda mano que van pasando de mochilero en mochilero. No lo sé. El caso es que por aquel entonces Kabul me parecía un lugar que apenas podía situar en un mapa y Afganistán poco menos que el centro mundial de la guerra, el desastre y el caos. A eso había que añadir un escritor de nombre impronunciable, por lo que la suma de todo hizo que esta novela no acabara de convencerme para dar el paso y ni la más bonita de las portadas (que lo era) hiciera decidirme por explorarla. Con el tiempo, quien sabe por qué, este país y este escritor se me volvieron a cruzar en el camino. Quizá casualidad, quizá no tanto, Khaled Hosseini y Afganistán se me presentaban en aquel momento para descubrirme un país y una gente ante la que ya nunca más volveré a ser indiferente.

El Palacio de Cristal Birmano

Recientemente me ha venido a la memoria el recuerdo de un país que he visitado dos veces. Una en persona durante algo más de 3 semanas, allá por 2011. Birmania, ahora llamada Myanmar, es un país del subcontinente indio, antigua colonia británica, un país rico en cultura y contrastes, con ciudades antiguas, palacios, montañas, llanuras, un cielo siempre azul y con  cientos de etnias desperdigadas por todo su territorio. ¿Cómo puedes conocer un país en 21 días? Ni en 21 vidas diría. Pero aun así, el sabor que nos dejó este país fue extraordinario. Paisajes de cuento, ríos de leyenda, gente amable y esa inocencia de quien acaba de abrirse al mundo y aun te recibe con los brazos abiertos, sonriente, risueño, sencillo.

Otras Montañas, otros Viajes


Aquí estoy, vuelvo a escribir. Me parece mentira hasta a mí mismo. Han pasado 7 largos meses desde mi última publicación. Más de 6 desde mi regreso a España. Un Blog que he tenido abandonado y que en cierto modo había dado por finalizado, un final de viaje, un hasta aquí hemos llegado amigos, no oficial pero evidente. Un fin de una etapa, convulsa, viajera, enriquecedora, inspiradora, de idas y venidas, con sus puertas traseras también, con proyectos de vida hechos y rehechos, pensados y cambiados, cocinados, recalentados y alguno chamuscado. Después de tantas vueltas, necesitaba un parón, una obligada interiorización, un reset a la máquina, pensar de dónde vengo para saber hacia dónde quiero ir, dónde queremos estar.

Koh Lipe, joya del Andamán

Para cuando las palabras no llegan, se encallan o mueren antes de nacer, para estos momentos, nos quedan las imágenes.

Uno de mis últimos lugares de Tailandia, Koh Lipe, en el Mar del Andamán.

Luz, agua, colores, Sol, Naturaleza, playas, paz, miradas infinitas en un Mar que nunca se acaba, que siempre está ahí, vivo, tranquilo, azul, verde y esmeralda. No importan los miles de tsunamis hayan venido o que puedan venir, siempre permanece.

El Mar del Andamán y el Parque Nacional de Tarutao, uno de esos últimos paraísos en la Tierra.



Un día para odiar Tailandia (y muchos otros para amarla)

A veces sucede, ¿cómo evitarlo? A pesar de que puedas pensar que Tailandia es un paraíso en la Tierra (que en cierta forma lo es), que la gente es de lo más amable (que también) y que pienses que eres afortunado porque el destino, eso que sirve de excusa para camuflar nuestras decisiones que determinan nuestra vida, te ha permitido vivir una vida diferente, te ha concedido el privilegio de conocer otra cultura, y muchas más cosas chachi-pirulis, pues bien, sí, a pesar de eso, hay días en que te levantas torcido, todo se te pone de cruz y maldices tu existencia por vivir en Asia, lugar de contradicciones, de situaciones extrañas, bizarras, pintorescas, surrealistas, estresantes, cargantes, frustrantes o todas ellas a la vez.

Ban Rak Thai y Pang Ung, fuera del circuito más turístico

Tailandia es un país muy turístico. Más de 23 millones de personas lo visitan anualmente, y muchas personas y comunidades enteras viven enteramente de este sector. Tanto que es complicado encontrar zonas en las que no haya siempre, a lo largo de todo el año, turistas y viajeros visitándola. Aunque si se busca, con tiempo y dedicación, siempre es posible encontrar muchos de estos lugares que las guías apenas mencionan de pasada y que se quedan, por suerte, un poco lejos del circuito más trillado. Ojo, no quiere decir esto que si vamos allí no vayamos a encontrar a nadie, pero si que es verdad que no nos vamos a encontrar hordas de turistas en busca de "foto-foto".

Nam Phiang Din, a orillas del río Pai. Nam Phiang Din: on the banks of Pai River

Saliendo de Mae Hong Son en dirección sur, hay una pequeña carretera que se adentra en las orillas del río Pai. La carretera es solitaria y se encuentra en buen estado, es un agradable viaje de unos 15 km en los que no ves a nadie y donde te ronda todo el rato la incertidumbre de saber dónde terminará toda esta aventura. 

In the surroundings of Mae Hong Son, there's a small southbound road that enters the bank of Pai River. The road is in good conditions and you can feel the solitude of driving across the valley with a bit of uncertainty as is not easy to find anybody while driving. Sometimes I wondered if the road really was bounded anywhere...

Asia, los Ríos de la Vida (I)

Hay algo mágico en los ríos. Ellos fluyen, como la vida, como el tiempo, sin importar nada ni nadie. Hay un dicho Budista que es muy común encontrárselo en cualquier monasterio o templo: “Time and tide wait for no man”, algo así como que el tiempo y la marea no esperan a nadie. Y cierto es. Así lo puedo comprobar cada vez que me detengo ante un rio de Asia, como ante cualquier otro, pero no me digáis por qué, los ríos de esta parte del mundo ejercen un efecto diferente, casi místico sobre mí. Por pequeños o grandes que sean, vengan del Himalaya o nazcan en cadenas montañosas más modestas, hay mucho de magia en estos ríos, mucho de misterio, mucho de vida...